El copiloto: Andreas Lubitz de 28 años y contratado por Germanwings en 2013

Acumulaba 630 horas de vuelo y se había formado en Bremen y en la Escuela de Vuelo de Lufthansa. Según el fiscal, el comandante se ausentó para ir al baño.

Al volver, se encontró con la puerta cerrada. Su compañero no le abrió y aprovechando que estaba solo pulsó el botón para accionar el descenso del aparato. Su respiración se oye hasta el impacto as conversaciones almacenadas en la caja negradel Airbus A320 de la compañía Germanwings encontrada el pasado miércoles entre los restos del avión siniestrado en Los Alpes apuntan a que fue el copiloto del aparato el que, de manera deliberada, estrelló la aeronave.
Según ha avanzado en rueda de prensa el fiscal que investiga el caso, Brice Robin, en la grabación se demuestra que Andreas Lubitz, de 28 años y contratado en 2013, quiso «voluntariamente destruir el avión» [Así te estamos contando en directo el accidente del vuelo 4U9525 de Germanwings] «Tenemos la transcripción de los últimos treinta minutos del vuelo, en su integridad. Durante los veinte primeros, los pilotos se comunicaban entre ellos con toda normalidad, cortés. No pasaba nada anormal. En un momento determinado, se escucha la voz del comandante del avión preparando el briefing del aterrizaje en Düsseoldorf. Las respuestas del copiloto a las directrices de su superior parecen lacónicas», ha explicado Robin. Después, el comandante pide a su compañero que tome las mandos para ir al baño y deja la cabina. Al volver, se encuentra con la puerta cerrada y pide que le abra, algo que no ocurre. En esos momentos, el copiloto, aprovechando que se encuentra solo en la cabina, manipula un botón para proceder al descenso del aparato, una acción que sólo puede ser de manera voluntaria con el objetivo de«destruir el avión». El comandante aporrea la puerta y pide poder entrar, pero no recibe ninguna respuesta. Es más, desde la torre de control de Marsella se emitieron llamadas de respuesta a las que el copiloto no contestó en ningún momento. Según el fiscal, el copiloto no dijo ninguna palabra durante esos ocho minutos de descenso y en la grabación sólo se oye su respiración hasta el impacto final. Sobre si los pasajeros fueron conscientes de lo que ocurría, la investigación concluye que «los gritos son justo antes del impacto. En el ultimísimo momento». El fiscal ha hecho especial hincapié en que en estos momentos «no hay nada que haga pensar en un atentado terrorista».El ministro de Interior alemán, en una comparecencia posterior, aseguró que no hay «indicios de trasfondo» que apunten a esa hipótesis. La segunda caja negra, la que registra los parámetros técnicos de altitud, rumbo o funcionamiento de los motores, aún no ha sido encontrada, pero los equipos de rescate esperan conseguirlo. El cruce de datos de ambas cajas determinará con total exactitud qué ocurrió durante el vuelo. «Una trayectoria de descenso inusual» El responsable de la Agencia de Seguridad Aérea de Francia (BEA), Remy Jouty ya había afirmado el pasado miércoles durante la rueda de prensa que la trayectoria de descenso del vuelo de Germanwings antes de estrellarse en los Alpes era «poco compatible con un avión controlado por pilotos, salvo que ellos lo quisieran estrellar contra la montaña». Jouty añadió que dicha trayectoria, según la información extraída del radar, «era imposible con un avión controlado por el piloto automático». A este respecto, explicó que el avión mantuvo invariable su descenso durante los diez minutos anteriores al accidente. Los medios franceses apuntaban esta mañana cada vez más a esta tesis. Un especialista citado por el semanario Le Point llega a evocar la opción de un «posible suicidio o muerte». Hipótesis que no comparten otras fuentes, que tampoco pueden explicar «racionalmente» el origen último de la tragedia. Un experto citado por el semanario Le Point afirma: «Si los pilotos no impidieron que el avión se estrellase contra las montañas es que estaban inconscientes o muertos. O decidieron morir o los obligaron a morir». Muy joven, pero con larga trayectoria Andreas Lubitz había entrado a trabajar en la aerolínea en septiembre de 2013 y acumulaba 630 horas de vuelo de experiencia. Natural de Montabaur, fue reconocido con la prestigiosa identificación de la Administración Federal de Aviación (FAA) por haber alcanzado o superado los estándares formativos y médicos establecidos por la organización. Lubitz había obtenido su licencia de vuelo en junio del año 2010 y estaba vigente hasta junio de este año. Carsten Spohr, presidente de Lufthansa, explicó que el copiloto había superado las pruebas médicas que se realizan una vez al año, pero que tras la formación de los pilotos no se realizan otras explícitas. El joven sí realizó un parón «de unos meses» en su formación n 2008, aunque no ha detallado las razones y ha añadido que después se examinó sin problemas. «Ni en nuestros peores sueños hubiéramos podido imaginar algo así», explicó Spohr, que aseguró que la aerolínea selecciona el personal con mucho cuidado. Por su parte, el capitán de la aeronave tenía diez años de experiencia y más de 6.000 horas de vuelo, la mayor parte de ellas en la matriz Lufthansa, a cuya filial de bajo coste se había incorporado en mayo de 2014. Anteriormente, había trabajado en la aerolínea Condor. El Airbus A320 de la compañía alemana Germanwings se estrelló el pasado martes al sur de Francia mientras realizaba el trayecto Barcelona-Düsseldorf. Llevaba 150 personas a bordo, en su mayotía de nacionalidad alemana, española y turca.