La vida austera y el triste final de Ramón Valdés, el entrañable "Don Ramón" de "El Chavo del 8"

La vida austera y el triste final de Ramón Valdés, el entrañable "Don Ramón" de "El Chavo del 8"
Su personaje en el histórico programa de Chespirito tenía mucho de él. No solo por ese carácter quisquilloso y a la vez adorable, sino también por la vestimenta sencilla. Con tres matrimonios y 10 hijos, Ramón supo de épocas muy difíciles. Pero eso no le impidió renunciar al programa en pleno éxito, resignando mucho dinero: lo obligó su dignidad. Aquí, su historiaCuenta la leyenda que el vestuarista tenía poco trabajo con Ramón Valdés: la remera desteñida por tantos lavados, los jeans gastados y las zapatillas viejas ya las traía el actor desde su casa. Todo puesto, claro. Era su ropa habitual. Pero había una prenda que el vestuarista debía tener ahí, preparada, junto a los zapatos de El Chavo, el delantal de Doña Florinda y el traje de marinero de Quico: el clásico gorrito añejo de Don Ramón. Y eso que al terminar cada jornada de grabación el actor se lo llevaba a su casa, también puesto. Si casi era suyo.Pero cada mañana, camino al estudio, Valdés solía acercarse a los chicos que encontraba en la calle. "Nací niño y sigo siendo chavito: tengo el carácter de niño y los chavitos me entienden bien", había declarado el actor en varias ocasiones. Es por eso que siempre se detenía a conversar con ellos. Les firmaba autógrafos, les hacía bromas. Y uno solía llevarse de regalo el gran premio: el gorrito de Don Ramón.Minutos después el actor se encontraba con el vestuarista antes de salir a escena para grabar El Chavo del 8, y se disculpaba por haberse olvidado la prenda en su casa. Todos los días lo mismo. Pero no había reto posible.
Con Monchito —como lo conocían desde su infancia— nadie podía enojarse.Ocurre que Don Ramón no era uno más dentro de la bonita vecindad de El Chavo. Malhumorado y cascarrabias, pero noble, humilde y de gran corazón, el personaje le debía mucho más al propio Ramón Valdés que al ingenio creativo de Roberto Gómez Bolaños. Empezando por el nombre, siguiendo por su ropa y concluyendo en ciertos rasgos de su personalidad: uno y otro eran lo mismo. "Con permisito, dijo Monchito", "¡Si serás, si serás!", y tantas otras frases más fueron improvisadas por el actor, sin haber estado incluidas El mérito de Chespirito —no menor, por supuesto— fue haber notado un personaje en potencia en este hombre nacido el 2 de septiembre de 1923 en Ciudad de México, pero criado en una familia numerosa y de bajos de recursos de Ciudad Juárez. Gómez Bolaños les contaba a sus amigos que Monchito era el único que lo hacía reír. Y destacaba, además, su capacidad para aprenderse los guiones, aunque luego sumara las frases y muletillas propias. El día que le propuso ser Don Ramón, Chespirito le dio una sola indicación: "Sé tú mismo".